2 de enero de 2008

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La caricia

Florece del amor mientras suaviza
su rezo en procesión casi continua
pues necia con su andar rutina asidua
la lágrima feliz de una primicia.
Perdura en la ilusión pues ella habita
crisoles de esperanzas consentidas
por dos que en busca fiel de una familia
la adoptan en su hogar un feliz día.
Hidrópica, cesante y con justicia
concluye al fin su rumbo por destino,
fehaciente en nueve meses de camino
obtiene en recompensa una sonrisa.

            Mauro Andrés Rosquini-

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