2 de enero de 2008

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Yo le pregunto a la noche

He salido a buscar por los caminos
la sustancia vegetal de los vocablos.
Y hoy regreso, casi al borde del silencio
con la cruda realidad entre las manos.

La Belleza, temblorosa, no podía
sustraerse del hechizo de las horas,
porque el odio y la injusticia repetida
calcinaban con sus látigos la historia.

Y aquí estoy, preguntándole a la noche
por qué mueren tantos niños en la guerra,
por qué sufren los ancianos, si está en ellos
la semilla de la siembra y la cosecha.

Quién huyó con los derechos de mi gente,
quién premió con el ultraje a los que aman.
Y los verso se demoran… cuando intento
encontrar una respuesta para el alma.

O es que acaso se ha perdido la cordura
y es más cómodo nutrirse con la muerte.
Yo no quiero que mis nietos sean testigos
de esta farsa obstinada y decadente.

No. No puedo concebir tanto atropello,
tanta burda hipocresía, tanto llanto,
tanta cruel incomprensión, tanta carencia
de valores ¡brutalmente masacrados!

El poema agoniza, humilde y manso,
como acaban los sueños del que espera

… y yo sigo buscando en las palabras
la sustancia vegetal que me contenga.

            Griselda Jones de Redondo-

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