6 de febrero de 2008

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Sonia

Cuando las fuerzas terrenales eran pocas
y las razones de vivir iban cediendo,
ganaba la quietud, la inconciencia,
la angustia silenciosa y la impotencia;
la lucha desigual, las nebulosas;
aleteaban blanquísimos misterios;
profundidad…
imágenes perdidas dando vueltas,
palabras flotando sin sentido;
presa,
sumergida,
Sola…
¡Tremendamente sola!
-¡¡Era tu pelea!!_
Mientras afuera…
tus seres queridos buscaban la manera,
aferrándose a la oración con el corazón suspendido;
las horas corrían y la esperanza
se iba perdiendo como la estela en el río.
-respirar, respirar, respirar-
¡Resistir!
¡Abrir los ojos!
De pronto:
¡Tres palabras significaron tanto!
¡Fuera de peligro…!
Se iluminó la mañana como una amapola blanca,
en los pasillos el eco toco puertas y ventanas
y las campanas del alma susurraron a cuatro vientos
¡Sonia, Sonia, Sonia…!
El milagro de la vida se hizo cómplice en el cielo
abriendo suave las nubes para acompañar el momento.

Isabel Leonor Premat-

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