20 de febrero de 2008

small logo

Dos

No en vano
escucho el silencio,
ni el viento que late en mi pecho,
descubre en tus ojos
un triste augurio sin argumento
no hay grito
capaz de apagar este fuego,
este sucio lamento que (nos) mata,
sin saberlo;
este sol que deslumbra,
esta nuez nutriendo el celo infinito,
su color obsoleto;
el asco inquieto de estar vivos,
ese orgasmo,
esos fueros.

Javier Rodríguez-

cronicaliteraria@yahoo.com.ar | 2001-2008 Crónica Literaria - Comodoro Rivadavia - Chubut - Argentina