El espejo de mi alma
Ayer me cambié de traje,
quería lucir distinta,
abrí de par en par las ventanas,
aspiré el aire de la mañana.
Salí radiante a la calle
pero volví a retraerme
y al mirar el espejo de mi alma
sentí mis lágrimas bullir inermes.
Entonces volví al mundo
en busca de otros sueños
envuelta a toda hora
en soledad y silencio.
Y vienen así los recuerdos,
dulces y tristes a la vez,
dejando un sabor amargo
y en los labios un ¿por qué?
Elisabeth Minvielle Moreno-

