El ángel mío
(A mi hija Carolina y nieta Samira)
Entre el cielo y el mar vienes llegando,
se escucha el rumor a lo lejos,
del fragor de las alas en su suave aleteo.
Es el ángel que llega, es el ángel que espero,
con su aura de luz, para el alma mía.
con tibieza de río y silencios de bosques,
bañado de sol, de luna y estrellas.
Una linda mañana sin sombra de abril,
con aroma a trigal, cipreses y rosas,
entre melodías de cándidas aves,
llega ella la niña, la niña que quiero.
Su hálito de vida se apoya en mi pecho,
¡Es tan plácida y fresca su ansia de vida!
Es cristal traslúcido, sus ojitos de estrellas.
Nueve lunas pasaron, nueve lunas de espera,
sintiendo la extensión de mi cuerpo,
con orgullo y escondido miedo,
apretando mis pechos desnudos en la espera,
de nutrir su hambre en mi regazo.
Soy mujer, soy madre,
prolongo en ti la vida mía,
seré la que camine por las noches en tus desvelos,
seré la que consuele tu dolor y tus tormentos,
seré la que te enseñe los placeres de la vida.
Oh niña, ángel mío,
en mí ya no hay dolor, tan solo lágrimas.
El calor de la vida está en mis brazos.
Santos Hermenegildo Villaverde-

