26 de marzo de 2008

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La sustancia de mi alma

Del mármol de las lápidas olvidadas,
del acero de la espada que asesina,
debe ser el espíritu que me habita
para soportar toda mi vida gastada.
De noche despojada de esperanza
ha de estar poblada mi memoria,
que cruza en osada trayectoria
el tiempo que se interpone a mi karma.
En la parte más profunda y luminosa
de mi breve y oscura persona
he de hallar el miedo que me asombra
y la valentía que surge victoriosa.
De insomnio, ha de cansarse mi dolor
horadada por el viento, mi felicidad
y sin saber en qué horizonte buscar
miran los ojos que aquel espejo vio.
Imagina mi alma, o presiente
que es inmune, inmortal y eterna
mientras el infinito universo me espera
y un grito, o un llamado me libere.
Acaso se sabe en el mundo del tiempo
y de esta ceniza que ahora es carne,
se siente presa, se siente nadie
se ignora pequeña, y tiene miedo.
De la calma que precede a la tormenta
tiene que bañarse la gloria de mi alma
para lavar las heridas que sangran
y limpiarse del mundo, las afrentas.
De clavos impíos, de imbebibles aguas rancias
de cruz al ocaso, de perdón y de amor
del final gemido y del primer clamor
tendrá la memoria de mi alma, su sustancia.

            Cristian Gabriel Núñez-

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