
La gota
De lo alto cayó una gota
silenciosa, espesa y brillante,
nadie notó tu presencia
nadie, llegó a contemplarte.
Largo fue aquel recorrido
que un dolor decidió impulsarte,
¡qué triste es conocer tu origen
y no ser nadie para ayudarte!
Fue la tierra humilde y dichosa
al saciar esa sed calcinante,
y en tu homenaje creó más vida
ya que el mundo sigue adelante.
No atinó a llorar por un suceso
¡tierra bendita, eres inocente!
Sólo espera que caigan más gotas
de los ojos de los increyentes.
Porque al mirar esos dos maderos
y el camino de una gota marcada,
aún vemos aquel rostro sufrido
con el perdón en su tierna mirada.
Miguel Angel Cuestas- |