Ruego de sol
Se escapó de repente como un sueño la gloria de ser eternamente alas. Desde esos precipicios, mis muertos danzan la victoria de la eternidad. Triste corazón de muñeca rota; este silencio no entiende de ruidos. Nunca dejaré que la bruma sepulte de sombras mi ruego de sol. Despoblando añoranzas resurgiré lluvia.
Gustavo Tisocco-