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Sueño
Soñé encontrarte un día, gentil hombre,
mientras te escondías y reaparecías
tras los carcomidos rostros enemigos
que agazapados,
me hunden sus espaldas.
Levitaste.
Y tu blando mirar, dulce miel,
penetró en todo mi sentir,
y luego,
al tomarme entre tus extendidos brazos
pude al fin llorar los torrentes de mi pena.
Y me sentí libre, liviano,
no atado a este suelo
sino sumergido en clara nube,
sin abismos,
sin tiempo
y sin memoria.
Raquel Cuffia-
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