Mi mano vacilante
atrapa
la piedra bajo el agua
con un leve temblor
el frío caudal de mis sentidos
perfora la corriente
que vuelve del ayer
al futuro sendero
aristas de un río alumbrado de pasiones
Vendaval de la sangre
rumor de conquistas
sudores temerosos de batallas
que mis ojos desafían
Miden el plumaje
que tiñe de blancura
el vuelo de las garzas
Ilumina
la seducción de mi cuerpo
ardiente de secretos
el silencio de la calle dormida