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Marejada
Van y vienen las olas en mi vida,
a veces soy peñón que las aplaca,
a veces soy arena y me acarician.
Soy un pobre mar,
sin barcos ni tesoros.
Las olas, en densa marejada
se deshacen de todo.
Pero vuelven a mí,
trayéndome tu ausencia.
Espero frente al mar,
y el sello de la sal
queda en mis manos.
Los brazos de las olas,
como cuerdas
me esperan en la espuma.
Te recuerdan.
aquella marejada,
hundió mástiles y velas,
devoró tu barco
Como fantasma hambriento.
aún espero,
estoy acechando
tu rostro entre la niebla.
La bruma roe el muelle.
Celia Dastugue de Paluzzi- |
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