Se acallaron nuestros silencios
¿Quién me robó los suspiros?
El tiempo,
los vientos,
la lluvia…
Yo misma,
la vida de eslabones cansados,
gastados, carcomidos.
Imperceptibles cadenas
liaron nuestras almas.
Libres, de lazos etéreos, profundos,
perennes.
Pergeñando utópicos mundos
sin dioses, sin demonios,
ni sumos hacedores,
ni ángeles de las tinieblas.
Tan sólo humanos.